El Central Park de Nueva York

La mayoría de grandes ciudades del mundo tienen espacios verdes en los que sus ciudadanos pueden dar un paseo, descansar y desconectar de la rutina diaria. A mí personalmente siempre me han gustado especialmente dos: El majestuoso Palacio de Verano de Pekín (China) y la montaña olímpica de Montjuïc en Barcelona (España). Sin embargo cada uno tiene su encanto contando además con características especiales de cada zona, fauna y flora autóctonas y un sinfín de peculiaridades varias. Dicho esto me atrevería a decir que el Central Park de Nueva York es el más sorprendente de todos los que he visitado por el hecho de ocupar una enorme extensión de terreno en el corazón de una macro-ciudad superpoblada.

Panorámica de Central Park

Con 4 kilómetros de largo y más de 800 metros de ancho, el parque central de Manhattan sorprende a cualquiera que cruza sus puertas. A propósito de “puertas” y para no dejarlo en el tintero, hay que decir que a diferencia de otros parques como El Retiro de Madrid (España) o el Hide Park de Londres (Reino Unido), el Central Park neoyorkino no está literalmente vallado, aunque sí cuenta con accesos principales. En cualquier caso es un recinto realmente espectacular que, lejos de lo que mucha gente piensa, es totalmente artificial. Con esto no me refiero a que las flores sean de plástico sino a que este parque es una actuación realizada por el hombre de manera totalmente premeditada.

Todo el recinto del parque, incluyendo sus montañas y lagos, fueron diseñados por Frederick Law Olmsted y Calvert Vaux quienes construyeron artificialmente una verdadera reserva natural en mitad de la Gran Manzana.

Ante un parque de tales dimensiones sobra decir que se pueden pasar muchos días descubriendo todos sus rincones, sin embargo yo me he creado una especie de recorrido estándar con él que disfruto cada vez que lo visito ya que cruza mis partes favoritas: El Museo Guggenheim, el Museo Metropolitano, el Castillo Belvedere y el Museo de Historia Natural cruzando a través de puentes y lagos hasta llegar a Columbus Circle, una gran rotonda situada al suroeste del parque conocida especialmente por ubicarse allí la sede de Time Warner, concretamente en dos majestuosas torres donde residen algunos de los artistas más famosos a nivel internacional. A continuación dejo un pequeño plano del recorrido en Google Maps:

Los colores del otoño

Una de las mejores épocas en las que he visitado el parque es sin duda el otoño, concretamente en octubre de 2013. La temperatura aún es lo suficientemente agradable como para pasear sin chaqueta pero sin embargo el ambiente que se respira ya evidencia que los árboles están comenzando a desnudarse para dar paso al crudo invierno. Pero antes de que llegue la nieve se pueden tomar fotografías realmente espectaculares repletas de colores cálidos compuestos por millones de hojas amarillas y rojas que lo envuelven todo.

El blanco invierno

Cuando era pequeño quizás una de las escenas de película que más me aterraba era aquella de Sólo en casa (Home Alone) en la que el aún adorable Macaulay Culkin se perdía por el Central Park de Nueva York durante la Navidad. Lejos de la tenebrosidad de aquella escena, este parque es realmente especial cuando la nieve lo cubre por completo. Tuve la suerte de visitarlo cubierto de nieve en febrero de 2014 y, aunque es evidente que hay que abrigarse, merece la pena ver lagos gigantescos totalmente congelados con el ‘skyline’ de Nueva York en el horizonte. Si las ardillas se quedan todo el año es que merece la pena visitarlo.

Christian Córom

Christian Córom

Profesional de turismo, parques temáticos, espectáculos y ocio. Intento recorrer el mundo de la mano de todos aquellos que quieran acompañarme a través de mi cámara de video.

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