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Después de tomar el metro y un monoraíl muy especial, comenzamos la visita a Tokyo Disney Resort entrando en uno de los parques más extraños de Disney pero también uno de los más divertidos. Se trata de Tokyo Disney Sea, un parque dedicado al mar y construido frente a él, donde disfrutaremos en primer lugar de atracciones como Viaje al Centro de la Tierra y aprenderemos a utilizar el FastPass, un servicio gratuito de Disney con el que es posible entrar directamente a algunas atracciones sin hacer cola.

Barcelona es una ciudad que ofrece cientos de posibilidades para cualquier persona que la visita. Muchas de ellas están pensadas para turistas, con las ventajas y desventajas que eso conlleva. Para aquellos que tengan la tarde libre estando en la ciudad, propongo un sencillo plan para comer y dar una agradable paseo desde las playas hasta el punto más alto de Barcelona.

Comenzamos la visita por el puerto olímpico de Barcelona, conocido en catalán como Port Olímpic, una zona construida para los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Barcelona’92. Es fácil reconocer su ubicación desde varios kilómetros a la redonda ya que se encuentra junto a los dos edificios más altos de la ciudad: la Torre Mapfre y el Hotel Arts. Aunque es un sitio perfecto para dar un paseo disfrutando de la brisa marina y viendo los yates y veleros que allí atracan, también es conocido por sus locales de ocio y restaurantes.

Port Olímpic de Barcelona
Port Olímpic de Barcelona

Precisamente a uno de los restaurantes de esta área es al que acudo muy a menudo ya que el precio del menú del día es realmente barato: La Fonda del Port Olímpic. Cuando grabé el video en enero de 2014 el precio era de 10€ (IVA incluido); a finales de 2014 cuesta 11€ pero, a pesar de esa ligera subida de precio, sigue siendo un restaurante con una relación calidad-precio excelente. Puede parecer publicidad aunque no lo es pero os aseguro que lo recomiendo porque cada vez que he llevado allí familiares o amigos, siempre han salido contentos. Ese precio es válido para el menú más barato, en días laborables a la hora de comer, excluyendo festivos y cenas. Si algún día lo probáis fijaos en el número de camareros porque he llegado a ver hasta 3 camareros para una sola mesa.

Ya con el estómago lleno nos dirigimos hacia la estación de metro más cercana; concretamente es la de Ciutadella-Vila Olímpica, de la Línea 4. Para acceder a ella precisamente debemos cruzar la Villa Olímpica, el lugar donde se alojaron la mayoría de deportistas de las olimpiadas de 1992. Una zona relativamente nueva llena de vegetación, amplias avenidas y zonas ajardinadas. Recomiendo que antes de continuar el camino, entréis en el centro comercial Centre de la Vila para comprar alguna bebida en el supermercado.

Para acabar la tarde nos vamos a dirigir hasta el punto más alto de la ciudad, el Tibidabo, situado en la sierra de Collserola. Normalmente los turistas acceden hasta allí con el conocido como Tranvía Azul y el Funicular de Tibidabo, ambos transportes turísticos con tarifas no muy asequibles. Sin embargo yo propongo llegar hasta la cima utilizando transporte público puesto que en Barcelona existe el llamado ‘transporte integrado’: Utilizando un mismo billete se puede realizar diferentes transbordos entre autobuses, metro, trenes, funiculares y tranvías. Comprando por ejemplo una tarjeta de 10 viajes multipersonal (T-10), se pueden realizar hasta 3 transbordos durante los primeros 75 minutos, tiempo más que suficiente para llegar hasta el cima.

Tarjeta T-10
Tarjeta T-10

Por tanto tomamos el metro L3 en Ciutadella-Vila Olímpica hasta Urquinaona para hacer transbordo a la L1 y bajarnos en Plaça Catalunya. Allí realizamos transbordo a los Ferrocarriles de la Generalitat de Catalunya (FGC) para tomar cualquiera de las líneas que llegan hasta la estación de Peu del Funicular. Tal y como explico en el video, algunas estaciones son tan cortas que no todos los vagones se detienen en ellas por lo que es importante montarse en alguno de los vagones que tenga la luz encendida de esa parada, si no hay que cambiar a otro vagón del mismo tren.

Tibidabo
Tibidabo

Cuando lleguemos a Peu del Funicular, utilizando de nuevo la misma tarjeta podremos cambiar al Funicular hasta la última parada y allí tomar la línea de autobús de barrio 111 que nos lleva hasta la cima de la montaña. En total hemos tomado 2 líneas de metro, 1 de tren, 1 funicular y 1 autobús por un sólo billete, equivalente a poco más de 1€. Se necesitan aproximadamente 90 minutos para realizar todo el recorrido pero merece la pena llegar hasta la cima para disfrutar de unas inigualables vistas de Barcelona. Además, según el día y la hora, también es visitable la Iglesia del Sagrado Corazón así como el Parque de Atracciones del Tibidabo.

Si pensamos en California, probablemente lo primero que se nos viene a la cabeza sean ciudades como San Francisco o Los Ángeles, sin embargo no hay que olvidar que la Costa Oeste de Estados Unidos tiene una variedad de paisajes que enamora a cualquier viajero.

En este video viajamos en coche desde San Francisco a Los Ángeles recorriendo algunos de los puntos de interés más sorprendentes de la Ruta Estatal 1.

SANTA CRUZ

Encontramos esta población costera en el condado del mismo nombre, Santa Cruz. Esta localidad tiene poco más de 60.000 habitantes por lo que no es demasiado grande pero sí que merece la pena hacer un alto en el camino para dar un paseo por sus alrededores.

Santa Cruz
Santa Cruz

Lo primero que nos llama la atención son sus casas; decenas de chalets unifamiliares con sus jardines y sus porches, cada uno con su propio encanto. Aunque también es cierto que, además de las casas, también llaman la atención los carteles que advierten de ladrones.

¡Cuidado, ladrones!
¡Cuidado, ladrones!

En el pueblo de Santa Cruz encontramos también uno de los parques de atracciones más conocidos de los Estados Unidos: el Santa Cruz Beach Boardwalk.

Santa Cruz Beach Boardwalk
Santa Cruz Beach Boardwalk
PUENTE ROCKY CREEK

El Rocky Creek, situado en el condado de Monterey, no es más que un puente de hormigón construido en 1932, sin embargo el lugar donde está situado provoca que cientos de curiosos hagan una parada para tomar fotografías. Y la verdad es que merece la pena.

Rocky Creek
Rocky Creek

Desde el filo del acantilado se puede observar una espectacular panorámica de toda la costa californiana.

CASCADA MCWAY

Soy un verdadero fan de las cascadas y las cataras de agua así que no podemos perdernos este lugar. Se trata de un salto de agua de 24 metros de altura que acaba directamente en el océano Pacífico. Para conservar la zona de la forma más virgen posible, no es posible acceder hasta la playa por lo que hay que verla desde lejos, pero aún así hay un mirador de madera con paneles informativos que dejan disfrutarla a la perfección.

Precisamente en esos paneles explican curiosas anécdotas como el hecho de que un gran corrimiento de tierras en un acantilado cercano provocó hace unos años que la cascada ahora caiga en arena y no directamente en el agua. Además justo en ese lugar había hace años una espectacular casa desde la que se podía acceder al acantilado con una especie de funicular.

PIEDRAS BLANCAS

Si decimos que hemos visto Miroungas probablemente casi nadie nos entienda, sin embargo si utilizamos el nombre de Elefantes Marinos seguramente lo tengamos más claro. Precisamente estos simpáticos animales son los que habitan las preciosas playas de Piedras Blancas.

Elefantes marinos en Piedras Blancas
Elefantes marinos en Piedras Blancas

El aparcamiento gratuito está perfectamente señalizado y es lo suficientemente grande como para que decenas de curiosos se detengan para ver lo que no es fácil de creer: Cientos de elefantes marinos comen, nadan, juegan y hacen ruido, mucho ruido, en mitad de un paisaje natural como el de la costa californiana.


Habiendo vivido 20 años en Santurtzi me enorgullece y emociona escribir uno de mis primeros artículos acerca de este antiguo pueblo de pescadores. Este es mi pueblo.

Puerto de Santurtzi

Quizá no es uno de los destinos que los turistas ponen en su cuaderno de deseos pero, si se dispone de algo de tiempo, merece la pena dar un paseo por el puerto pesquero, el puerto deportivo y seguir caminando hasta la ciudad vecina de Portugalete. Desde ésta se puede acceder al Muelle de Churruca, una especie de pasarela de 800 metros de longitud sobre el agua que nos permite tener las mejores vistas de todo el Abra, la desembocadura de la Ría del Nervión en el mar Cantábrico.

Muelle de Churruca

Además también es interesante recorrer el Parque de Santurtzi, la zona de la iglesia, el ayuntamiento y las calles aledañas.

El centro de Santurtzi

Este municipio vasco tiene actualmente una población de algo más de 45.000 habitantes y, sin duda, su gente es uno de los mayores atractivos de la ciudad. Y no es porque yo sea ‘santurtziarra’ sino porque realmente tienen la fama buenos anfitriones, al igual que la gran mayoría de vascos; además de la fama de exagerados, por qué no decirlo. Y si no fijaos en este barco situado en la frontera entre Santutrtzi y Portugalete, y que sólo un vasco podría poner en mitad de una acera:

Santurtzi se encuentra a unos 14 kilómetros de Bilbao, capital de Bizkaia (Vizcaya en español) y se puede acceder a ella tanto en coche como en transporte público. Desde Bilbao y alrededores lo mejor es tomar el metro o el tren hasta una de las dos últimas estaciones.

Cabe recordar que el Metro de Bilbao es una verdadera obra de arte diseñada por el equipo del arquitecto Norman Foster que fue capaz de convertir estaciones modernas y atractivas. Por no hablar de los famosos ‘fosteritos’, llamándose así a las salidas de cristal que se pueden encontrar en algunas de las paradas, como en esta de Santurtzi:

Estación de metro en Santurtzi

¿Se os ha hecho corto el artículo? Prometo que en el futuro haré una segunda parte porque, Santurtzi, se lo merece.